Morocha salada

Bondad y felicidad con los pies descalzos. Creo que no se ha lavado el pelo en tres días, se mete al mar y dice que el agua salada lo cura todo, que es sanadora como las lágrimas.

Que valentía. No ha sido fácil el camino hasta aquí. ¿A cuántas cosas le ha dicho adiós?

La conocí hace muchos años, cuando sonreía sin parar y se quejaba de lo que no creía justo. Cuando era menos cococha y un terremoto. Porque ahora tiene el pelo alborotado y salvaje como su alma.

Pero luego algo le pasó. “Un chico…” decían. Pero era algo más. Algo profundo que compartía con muchas otras compañeras.

La veías perdida, vagabueando intentanto salvarse apegándose a imposibles ilusorios. Mientras la empequeñecían, la torturaban, o como querais llamarle al maltrato. Y peridó la sonrisa mientras se iba escondiendo en su caparazón, con muchas capas para que nadie entrara.

Pero entraron. El munay y esa forma de pensar que la empoderaba tanto… de repente la cuerpa tuvo sacudidas de amor y sanación. De amor, porque vió que no era tan pequeña como para no ser digna de cariño. Y de lucha, porque la primers ficha de dominó caió. Porque ella que solía luchar y escribir para cambiar un poco el mundo, no se había puesto las gafas violetas… sino que sus pupilas cambiaron y ya nunca más volvió a ser la misma. Se iba curando.

Esa morocha empezó a recorrer un camino de autoconocimiento, autoaceptación, sanación. Un desaprendizaje que la llevaron poco a poco a una reEvolución interior.

No fue fácil ni bonito y el amor se alejó otra vez. Y se dió cuenta que las compañeras con pupilas lilas no eran todas iguales. Que cada una tenía sus pasados y sus historias, sus proyecciones y decisiones. Que el color violeta unía, pero no todas lo entendían igual. Y cuando creió amar y estaba dispuesta a desaprender reconoció el narcicismo del chico, pero no había chico. ¿Qué estaba mal?

La gama de grises violetas afloraba. ¿Qué lucha es la válida? ¿A quién le queda mejor el violeta? Este color es para aprender y estar en un contínuo cambio, en mejorar a diario, en ser el cambio que quieres ver en el mundo.

Ahora viaja sola, dice que se fue para encontrarse. Para poder despegarse. Y creo que es el viaje más importante que ha hecho desde que la conozco. No porque esté a 8000km, sinó porque ha encontrado su eje; ha viajado en espiral dentro suya para hablarse y perdonarse. Con las pupilas lilas. Porque lo importante es tenerlas. Y ser consecuente.

Esa chica cococha, morocha de piel salada, la amo muchísimo, desde que nací. Que fué cuando la conocí.

Holbox 2017
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Acerca de Mapaparicio

Opinando sobre un mundo que nunca cambia. Observo y pregunto demasiado. Hace años estudié periodismo y cooperación internacional. Fui de las que se decepcionaron con el cuarto poder y vivieron (viven) su crisis, también a modo personal. Poco a poco voy recobrando la fe en el sector, pero no en el mundo. Reflexiones de la vida en general.
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Una respuesta a Morocha salada

  1. Toni dijo:

    Moltbonic segueix aqesta linia

    Me gusta

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