Armarse después del maltrato

25 N, día internacional contra la violencia de género. Día internacional contra los feminicidios.

Ahora es cuando en los medios salen muchas estadísticas; sabemos que la mayoría de mujeres ha sufrido violencia (psicológica, física, sexual, emocional, simbólica…) por parte de hombres (faniliares, amigos, desconocidos, conocidos…). Los números no son nada esperanzadores.

Los poderes están tan claramente patriarcalizados que quitan el optimismo que muchas sentimos al rodearnos de activistas y colectivas: violadores no condenados, culpabilización de la víctima, mujeres humiliadas…

¿Y después qué?

Las mujeres hemos sido educadas en unos valores patriarcales donde la culpa, la victimización, la vergüenza, la sumisión, el mito de la princesa y un largo ecétera son muy potentes. Y no somos conscientes al 100%. Incluso las más feministas de todas caemos en las trampas patriarcales.

¿Cómo rehaces tu vida después de un maltrato contínuo? Para empezar la sociedad difumina la violencia; Luz de gas lo remarca de forma excelentea.

Irantzu Varela, activista y comunicadora feminista, lo tiene claro “con el feminismo se sale, y se sale más fuerte. Empoderada”

Pero cuesta.

Cuesta lágrimas. Y momentos de crisis. Desesperación. Te tienes que volver a encontrar. Porque tu personalidad ha quedado sometida al patriarcado. Y volverte a poner en eje te puede costar también relaciones porque no hemos aprendido a amar. Hemos interiorizado unos patrones de conducta tóxicos: la violencia ha conseguido tenernos dóciles, sumisas, víctimas y dependientes de relaciones y/o personas, y repetimos el arquetipo marcado. Las relaciones que vienen después del maltrato no son fáciles ya que debemos trabajar en nosotras.

Por eso el feminismo es escencial. Como lo es buscar grupos de apoyo para poder sanarnos colectivamente y ver que no estamos solas. Que no solo nos pasa a una, y lo que nos pasa a una nos pasa a todas.

La violencia nos deja tan aturdidas, con tan poca autoesima, que creemos que tienen que venir a rescatarnos. Que alguien nos debe venir a cuidar y a salvar. La violencia exagera y alimenta el amor romántico, progenitor de la violencia patriarcal (¿o suscesor?)

Salir del rol de víctima implica darse cuenta que el amor romántico es tóxico y que otras formas de amar son posibles y sanas. Coral Herrera, activista feminista, trabaja de manera online junto a otras mujeres, el laboratorio del amor; para despatriarcalizarnos y desaprender. Para amarnos.

A(r)marse: autocuidado para ReEvolucionae

Debemos luchar juntas, sororarias, hermanas… para terminar con la lacra.

Debemos luchar aprendiendo a amar de otra manera; desaprender el amor romántico patriarcal.

Debemos luchar quitándonos el rol de víctima y sumisa. Sí, hemos sufrido violencia y en lugar de quedarnos a casa con miedo, salimos a luchar y a gritar.

Porque somos/seremos vulnerables, pero nunca débiles.

Porque somos lobas, brujas, rebeldes y nos a(r)maremos de valor para gritar BASTA.

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Acerca de Mapaparicio

Opinando sobre un mundo que nunca cambia. Observo y pregunto demasiado. Hace años estudié periodismo y cooperación internacional. Fui de las que se decepcionaron con el cuarto poder y vivieron (viven) su crisis, también a modo personal. Poco a poco voy recobrando la fe en el sector, pero no en el mundo. Reflexiones de la vida en general.
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