Los otros

Las paradojas del mundo en el que vivimos parecen que se superan cada día. Miles de jóvenes extremadamente preparados salen de nuestro país para buscarnun futuro mejor. Esa “movilidad exterior” o “espíritu aventurero” que nos vemos obligados a tener, diste mucho de la que tienen nuestros vecinos subsaharianos que vienen aquí en busca del suyo. ¿Cuál es la diferencia? Ellos no son nosotros, ellos son los otros.
El periodista polaco Ryszard Kapuściński, publicó una recopilación de conferencias donde trataba este tema en “encuentro con el otro”. En esta obra, Kapuściński recoge pensamientos de distintos filósofos a lo largo de la historia, mezclados con experiencias personales y con realidades demostradas.
Kapuściński define el otro que durante muchos siglos ha sido el no europeo. Pero que en la actualidad estamos constantemente rodeados de otros que no son más que personas que tienen una cultura distinta a la nuestra, un color distinto y/o unos rasgos distintos a los nuestros. En este mundo globalizado debemos ver con más facilidad que no solo hay una cultura y que, ni mucho menos, la nuestra es la “correcta”.
El periodista también se pregunta qué actitud se debe adoptar hacía el otro y recalca que hay tres tipos de comportamientos destacados por parte de las sociedades en estos encuentros: actuar (luchar), aislarse (encerrarse) y cooperar, (entablar diálogo).
Ejemplos de actuar hay muchos ya que normalmente estos son los que terminan en guerra. La gran muralla china es el ejemplo perfecto del aislamiento de una cultura. En cambio de cooperar, el más importante, apenas puedo encontrar ejemplos que vayan más allá de las rutas comerciales con intereses escondidos.
En el siglo XX hay un gran cambio, surge la sociedad de masas[1], se globaliza la revolución electrónica y 2/3 partes del mundo tienen, al fin, ciudadanos libres (descolonización).
Esto conlleva a ver la gran desigualdad que hay en el mundo, y esta es una causa importantísima que influye en la fiebre migratoria. Gente del sur que se va hacía el norte para poder trabajar y mantener a su familia.
Aquí nos pensábamos que vivíamos en un lugar privilegiado donde siempre seriamos Norte. ¿No fue España la que colonizó América? Quién iba a decir que ahora seríamos norte para unos y sur para nosotros mismos.
Casos en España
Dentro de esta complejidad, casi filosófica, en la que nos encontramos se debe analizar la relación que tenemos con los otros mirando la actualidad que nos rodea. La semana pasada saltaba en las portadas que desde el Ministerio del Interior se decidió volver a poner las cuchillas en la valla de la frontera de Melilla (haciendo oídos sordos a las asociaciones de derechos humanos que denunciaron esta medida). Bien, estas vallas demuestran que queremos aislarnos de esos otros, que no los queremos escuchar y si hace falta actuaremos en contra. De acuerdo, voy tarde: ya se ha actuado.
No se quiere que lleguen más inmigrantes ilegales a España, pero tampoco se quiere que vengan si lo hacen de manera legal. Que la situación de crisis moral y económica que estamos viviendo afecta de lleno a las relaciones con el otro es algo que no se puede negar. Somos muchos los jóvenes que nos vemos forzados a irnos de nuestro país para poder obtener un trabajo: somos el vivo ejemplo del otro. ¿La diferencia? La cultura, los estudios, el color de piel… ¿Qué pensarán los alemanes, daneses, noruegos… cuando nos ven “quitándoles los empleos”?
Además, esta situación de crisis está generando una violencia que llega a unos extremos políticos manipulados mediáticamente: Catalunya y España. ¿Quién es el otro aquí? ¿Qué y quién soy yo? ¿Cuál es mi cultura? Dice Kapuściński que ahora las culturas funcionan con estructuras semejantes a la red, de forma cambiante y dinámica y sin puntos de referencia. Además, añade “aumentan los problemas para definir identidad, delimitar su pertenencia a una sociedad o una cultura (…) al sentirse perdido (el individuo) aumenta su susceptibilidad a dejarse llevar por las insinuaciones de nacionalistas y racistas que les incitan a ver en el otro una amenaza, un enemigo y la causa de sus atormentados miedos y frustraciones[2].”  También cabe recordar lo que dice el mismo autor, que una mala memoria histórica influye en las ulteriores relaciones entre las sociedades. (Bajo mi opinión los nacionalismos son todos iguales).
Esta cita de Kapuściński da para poder reflexionar sobre las relaciones que estamos teniendo hoy en día con los otros a nivel personal y a nivel institucional y poder replantearnos la manera de actuar como individuos. Está claro que actuar y aislarse no son la mejor opción.

 

 


[1]  Ryszard Kapuściński  Encuentro con el otro. p54-55 – Crónicas Anagrama – 2ª edición 2010

[2]  Ryszard Kapuściński  Encuentro con el otro. p63-64  – Crónicas Anagrama – 2ª edición 2010
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Acerca de Mapaparicio

Opinando sobre un mundo que nunca cambia. Observo y pregunto demasiado. Hace años estudié periodismo y cooperación internacional. Fui de las que se decepcionaron con el cuarto poder y vivieron (viven) su crisis, también a modo personal. Poco a poco voy recobrando la fe en el sector, pero no en el mundo. Reflexiones de la vida en general.
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