El oro azul del siglo XXI

Cuando estudiábamos en la escuela un profesor nos enseñó el ciclo del agua: esta se “recicla” por si sola. Evaporación, lluvia, la filtración en el suelo, los ríos, las desembocaduras, etc. Ahí aprendimos que el agua “no se acaba nunca”. Lo dice el propio nombre: es un ciclo.
Ahora, esta secuencia está contaminada. Han aparecido agentes externos que lo han hecho entorpecer: la aglomeración ciudadana en las ciudades, la contaminación, las grandes industrias, las mismas hidroeléctricas, los embalses o los transvases entre muchos otros, que obstruyen la naturaleza del agua y, en consecuencia, del planeta.
El oro azul del siglo XXI está generando problemas a escala mundial como nunca antes lo habíamos visto. Quizás porque ahora se sabe todo o, seguramente, porque ahora nos afecta a nosotros. No se trata de un problema de cantidad de agua, sino de calidad. En las grandes ciudades se debe garantizar la salubridad del abastecimiento.
Esta semana salía en los periódicos la noticia de que la primera iniciativa ciudadana Europea a favor de la gestión pública del agua, tenía ya más de 1.500.000 de firmas. Esta iniciativa, el equivalente a las ILP estatales, es la única forma que se tiene de poder intervenir en la agenda política europea. ¿Por qué ahora? La Asamblea General de Naciones Unidas en su Resolución 64/292 de 28 de julio de 2010 reconoce el derecho humano al agua y al saneamiento como un derecho humano esencial, lo cual se contradice con las políticas de privatización de la gestión de este recurso, esencial para la vida de los ciudadanos.
Esta presión social ha ocasionado consecuencias positivas: el comisario europeo de mercado, Michel Barnier, anunció que el agua quedaba al margen de la propuesta de regulaciones público-privadas sobre concesiones para los servicios de interés público como los ferrocarriles o correos.
A todo esto, se le debe añadir tal y como dice Edmundo Fayanas, la posición que están teniendo países centroeuropeos. Ciudades como París o Berlín están re-municipalizando su servicio de agua; “París lo re-municipalizó en el año 2010. En el año 2011, la empresa municipal “Eau de París” consiguió un beneficio de 35 millones de euros, lo que le permitió un recorte de tarifas del 8% y además siguió invirtiendo en el mantenimiento de su red de agua”.
Europa muestra en ella misma la hipocresía de las instituciones y el abuso de los mercados: a todas las palabras bonitas sobre reconocimientos y exclusiones donde remarca que el agua es un derecho, está obligando y presionando a los llamados PIGS a la imposición de la privatización del sistema público del agua potable.
El claro sistema neoliberal
A estas alturas de la película no sorprende que el afán de lucro de algunos vaya por delante de la vida de los demás. Pero no viene de nuevo: En la Declaración de Dublín de 1992, sobre el agua y el desarrollo sostenible, se marca en el principio 4 que <el agua tiene un valor económico en todos sus diversos usos en competencia a los que se destina y debería reconocerse como un bien económico>.
Este bien económico llamado agua choca de frente con reconocer el agua como derecho humano: esto es el gran ejemplo de paradoja. La gran contradicción de los de arriba. La hipocresía de las palabras. Un derecho humano no puede ser, de ningún modo, un bien económico. Se trata de un elemento necesario para la vida, no solo humana. No somos los dueños de este planeta ni los únicos que vivimos en él.
La hidromafia
El máximo exponente del pensamiento económico liberal, Stuart Mill, argumentaba que la gestión del agua es un monopolio natural que debe estar en manos de administraciones públicas. Pero la realidad es que hay dos gigantes multinacionales que están controlando la mayor parte de los sistemas hidráulicos del mundo: Vivendi y Suez.
El agua necesita una gestión puesto que el ciclo que un atento profesor nos enseñó, cuando cursábamos primaria, necesita de nuestra ayuda para poder garantizar, como se ha comentado antes, la salubridad de esta.  Como dice Mill, debería ser pública y que sea el Estado quien se encargue de regularlo. Pero el creciente déficit que muchos países estamos teniendo ahora ha conllevado que una de las formas de obtener “dinero fácil” sea privatizando servicios públicos y el del agua es uno más que está quedando silenciado.
Este recurso tiene usos tanto públicos (higiene o alimentación) como privados (industria). Que sea público no significa que sea gratuito, puesto que se necesita un mantenimiento de las instalaciones y del tratamiento. Cuando este sostenimiento recae en manos privadas se esta hablando de monopolios, que es lo que son Suez o Vivendi.
Quizás, en lugar de Suez debería pronunciar Agbar (propietaria de Aigües de Barcelona). Más del 55% de las acciones de este grupo de empresas pertenecen a la multinacional francesa. Por lo tanto, Aigües de Barcelona pertenece a Suez, quien además controla el 40% del mercado (sistema público de aguas) mundial, en más de 200 países.
Tanto Suez como Vivendi han incrementado ingresos a medida que iban privatizando, lo cual deja claro que se mueven por el ánimo de lucro no por el servicio público. El director de Suez, Sr. During, dijo claramente que “están aquí para hacer dinero”.
En el interesante artículo de Fayanas, Agua uso público o privado, se pueden encontrar más ejemplos de estas hidromáfias: Vivendi encareció el Agua en la provincia de Tucumán, en Argentina, y cortó el agua al 80% de la población de la ciudad de Alexandra Township, en Sudáfrica, porque sus habitantes no podían pagarla.
Conflicto a escala mundial
La lucha por oro azul hace tiempo que empezó pero parecía que aún estaba muy lejos en los países que nosotros llamábamos del Sur. Pero ahora resulta que el Sur también somos nosotros. No se trata de un choque entre países, sino entre clases sociales y económicas.
Ya se sabe, la ONU dijo que el agua es un derecho humano esencial fundamental. Seguramente se olvidó de continuar la frase; El agua es un derecho humano esencial fundamental solamente para aquellas personas que puedan pagarla.
Enlaces de Interés
El negocio del agua potable – Edmundo Fayanas Escuer
Agua: Uso público o beneficio privado – Edmundo Fayanas
Las paradojas de la privatización del agua – Jordi Oliveres
El agua ¿De quién es? – Juan Gelman
Valorar el agua – Unesco
Vídeo
Pedro Arrojo, Profesor Titular del Departamento de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza y miembro del Consejo Científico de Attac
Privatizar el agua, comerciar con la vida
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Acerca de Mapaparicio

Opinando sobre un mundo que nunca cambia. Observo y pregunto demasiado. Hace años estudié periodismo y cooperación internacional. Fui de las que se decepcionaron con el cuarto poder y vivieron (viven) su crisis, también a modo personal. Poco a poco voy recobrando la fe en el sector, pero no en el mundo. Reflexiones de la vida en general.
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