Polémica ¿sobre el aborto o el sistema?

Todo el mundo tiene derecho a la vida. A una vida digna. Muchos opinan que el aborto es matar a un hijo, otros que no es persona hasta que nace y unos cuantos que lo es cuando ya está medianamente desarrollado en el vientre de la madre. Poder tener una vida digna es mucho más que dejar vivir en un país donde se privatizan hospitales, se merma la educación pública,  se paralizan ILPS, se deja a gente viviendo en la calle o la tasa del paro es de las más altas de Europa.
El ministro Gallardón pretende modificar la ley del aborto: reemplazar la ley a plazos que aprobó el ejecutivo del gobierno de Zapatero e implantar una ley de supuestos que implicaría retroceder y colocarnos antes del año 1985. A nadie le gusta esta ley; para unos es demasiado y para otros es demasiado poco. Hablar del tema del aborto y ejercer leyes sobre este tema es complejo porqué entran las creencias personales de cada uno. Además que implica modificar la libertad de las mujeres, que también somos ciudadanas y personas.
El antropólogo Luis Alberto Vargas, de la UNAM, argumenta que  en”la sociedad en la que vivimos está regida por leyes hechas por personas de los niveles socioeconómicos medios y altos. (…) Están muy influidos por la tradición occidental de raíces judias y cristianas y tienen particular respeto a la vida humana, (junto a la patria, la familia y los bienes)”. No es casualidad que estas personas, normalmente, sean hombres, ya sea en el gobierno o en la iglesia.
Leyendo muchos comentarios de los lectores en distintas noticias publicadas a raíz de la modificación de la ley, había uno que argumentaba que el aborto se practica en muchas sociedades del mundo, ya sea por motivos culturales, políticos o económicos. Que, por lo tanto, no tenemos por qué alarmarnos tanto. Por otro lado, había gente muy molesta, que defendía que seguramente no se debían tratar de culturas “desarrolladas”. Otro estigma de nuestra sociedad y cultura etnocentrista cristiana.
El poder de la mujer
Ahora nuestros derechos variaran dependiendo de tu género. En el artículo Las mujeres son responsables y libres, de Diana Urrea y Carmen García, hay un argumento que retransmite qué papel quieren hacernos jugar:
“Si nos imponen pedir permiso para abortar, el patriarcado nos está imponiendo la obediencia debida en todo, ya que no nos considera personas autónomas para decidir cuestiones básicas como el cuerpo, la vida, la sexualidad y la maternidad.
Ellas mismas argumentan que estamos ante una lucha por el rol de la mujer; mujeres obedientes, sumisas y útiles para el sistema, o bien mujeres libres e irreverentes, luchando por la emancipación del sistema multiple de dominación que nos amenaza lo cotidiano. El concepto de mujeres libres se asocia rápidamente al libertinaje. Si además le sumamos la palabra aborto, los más retrogradas se ponen las manos a la cabeza, véase Gallardón. Las mujeres libres no son putas. El concepto de mujer libre es el de tener autonomía en nuestras propias decisiones.
Luis Alberto Vargas, vuelve a definir muy bien está relación, ya que la mujer ha separado su función genital de la reproductiva. El sexo se ha liberado del riesgo del embarazo y se ha transformado en un medio para obtener placer. Ello ha permitido a la mujer occidental moderna hacer una vida social similar a la de un hombre, dedicar su tiempo a actividades productivas y recreativas, sin la carga que significa la atención a los hijos.
La activista, Silvia Federici en su libro Caliban y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originara, nos ilustra que la sexualidad femenina siempre se ha visto como un poder potencial encima del hombre y que, por lo tanto, se situa bajo sospecha por las autoridades.
Nos hallamos, entonces, en una discusión más allá de si hay vida o no en el encuentro de la esperma y el óvulo, de si se trata o no de matar. Es una discusión sobre quien tiene el poder en la sociedad. La Iglesia quiere recuperar lo perdido en todos estos años, y el gobierno conservador, también. Aunque para ello, tengan que situar al país, en la cola de  las libertades y derechos.
La malformación del sistema
La nueva ley del aborto es solo un tema más, como la sanidad, la educación, o los rescates bancarios. Si el PSOE vuelve a gobernar va a derogar casi todas las leyes aprovadas por el ejecutivo de Rajoy. Y el gobierno actual no se ha quedado atrás. Hablar del aborto es, para muchos, una cortina de humo sobre otras cuestiones de interés como el paro o los desahucios. Pero el aborto nos afecta de lleno solo a una parte de la sociedad por el mero hecho de haber nacido mujer. Hemos oído de todo, que si las mujeres que abortan son las que menos estudios tienen, que si el aborto no es un método anticonceptivo o que nuestro deber es parir.
No todos los conservadores estarán a favor ni todos los progresistas estarán en contra de la ley. Hay matices, tantos como valores por ciudadanos. Cada cual tendrá su opinión y es utópico pensar que se puede llegar a un consenso sobre este tema. Abortar no es fácil e implica una carga psicológica que solo puede saber quién ha pasado por eso.
Pero en lo que si que parece haber un acuerdo más que generalizado es en la pretensión de eliminar el aborto por malformación del feto.  Aquí da igual si eres de izquierdas o derechas, llevar al mundo un niño con discapacidades es no tener una vida digna, ni para ti ni para tu hijo. Para saberlo solamente hace falta convivir con un niño así, o ser voluntario con niños con discapacidades. No solo conlleva una carga psicológica grande para el niño, sino también para la família. ¿A caso no es motivo suficiente que la salud psíquica y física de la madre quedará mermada justo cuando el niño nazca? ¿No es motivo suficiente este, señor ministro? Ver, día a día como tú no puedes hacer nada para facilitarle la vida a ese hijo que has tenido dentro de tu vientre y que, sabes perfectamente, que eso no es vivir. Añadiéndole que vuestro gobierno está quitando las ayudas de dependencia.
Por supuesto que es el tema que ha causado más controversia, incluso dentro del partido. Leí, en el artículo de Sandra Ezquerra que el derecho a abortar no té da la obligación de hacerlo, te da la libertad. Y eso es lo que estamos pidiendo, libertad para tener una vida digna.  El aborto es otra piedra más en el camino que nos ha tocado andar. Una vida digna es la que nos dejan vivir; una vida digna implica autonomía de elección y ejecución.
Enlaces de interés / consultados
Eldiario.es – La reforma del aborto de Gallardón supone 30 años de retroceso
El mundo – Gallardón restringirá el aborto también en los casos de malformación o minusvalía
Luis Alberto Vargas – El aborto des del punto de vista antropológico
Silvia Ezquerra – el feminismo es proVida
Alex Knight – Who where the witches? Patriarcal Terror and the creation of Capitalism
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Acerca de Mapaparicio

Opinando sobre un mundo que nunca cambia. Observo y pregunto demasiado. Hace años estudié periodismo y cooperación internacional. Fui de las que se decepcionaron con el cuarto poder y vivieron (viven) su crisis, también a modo personal. Poco a poco voy recobrando la fe en el sector, pero no en el mundo. Reflexiones de la vida en general.
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