Egipto y su revolución: y ahora qué

Egipto es el país tomado en referencia por su entorno. Se hizo una revolución para cambiar las cosas, pero las cosas siguen igual

 

Los revolucionarios de la plaza Tahrir del diciembre del 2011 no hicieron una revolución para acabar peor que antes. Ricard González, corresponsal de Egipto para el país, comenta que Mubarak pensaba “mostrar al mundo que si él caía, los islamistas tomarían el poder”. La estrategia le salió bien. Y es tal y como ha ocurrido.

Morsi pertenece al partido Justicia y Libertad, de los Hermanos Musulmanes, partido islamista “moderado”. Aún habiendo obtenido un mayor porcentaje en las elecciones, la mayoría de los ciudadanos votaron en su contra.

Des de occidente vemos a los islamistas como uno de los peores enemigos a tener en cuenta. Y no es para menos, pues su visión de los Derechos Humanos dista mucho de lo que aquí, en occidente, consideramos y considero correcto. Nos puede sorprender y parece realmente chocante que los partidos islamistas obtengan tantos altos resultados; cabe recordar que los salfistas, partido islamista radical, obtuvieron un 20% en las primeras elecciones. Entonces, se debe tener en cuenta que también es chocante, al menos para mi, que la extrema derecha esté obteniendo resultados positivos en Europa. Y hay un motivo: la crisis. la social, la económica, la de valores… que se está viviendo en muchos lugares del mundo.

Lo que para occidente es de izquierdas o derechas, en oriente medio es, en el caso egipcio, salafistas y laicos.

Los hermanos musulmanes es un grupo que engloba la clase media y que des de hace ya años que realiza tareas sociales en las zonas egipcias más desfavorecidas. Ricard González, en su artículo ” las claves para un proceso convulso” ya decía que se deja sentir una cierta rabia populista cómo ocurre con la extrema derecha en los países desarrollados.

 

Las caras de Morsi

Cuando estás al frente de un país que acaba de salir de una dictadura, de más de 30 años, mediante una revolución, debes hacer las cosas con pies de plomo.

De puertas hacía fuera, Morsi, ha actuado de una forma más que correcta, tanto que si se tratara de un juego de rol, en cuanto a las relaciones internacionales, estaría ganando. Está recibiendo ayudas de gigantes como Arabia Saudi, China y EEUU, reanudando relaciones con Iran, por ejemplo, que tenía congeladas des de la revolución iraní de 1980. Está dejando más que claro que la relación que tenía con Estados Unidos cuando reinaba Mubarak, ya no volverá a ser la misma; entre otras cosas se ha declarado pro-palestino. Ahora Egipto se está volviendo independiente: como los adolescentes cuando se dan cuenta de que ya pueden hacer cosas por si solos pero que necesitan la ayuda económica del exterior porqué aun no son capaces de mantenerse solos. Sus ciudadanos han aplaudido la cara que Morsi ha enseñado en el exterior, pero no ha hecho que se queden de brazos cruzados mientras ven como continúan en una situación deplorable.

De puertas para dentro no lo podría estar haciendo peor: en verano quitó algunos de los poderes a los militares que parecían enturbiar la transición y la población creyó tener un poco de esperanza. Pero fue básicamente para otorgarse, además del poder ejecutivo, el legislativo. En un país sin constitución y sin parlamento, el poder recae básicamente a Morsi, que no lo votaron ni la mitad de los ciudadanos. Algo se empezaba ya a oler, y no precisamente bien.

Tanto olía que a mitades de octubre miles de personas ya se agrupaban a la mítica plaza Tahrir para protestar en contra del gobierno, la primera para Morsi. Donde se pedían Básicamente 3 demandas: justicia social, una asamblea constituyente plural y representativa y unos nuevos juicios para los mandatarios del antiguo régimen que fueron absueltos.

Después de la revolución, los egipcios están viviendo uno de los peores momentos de su historia. La ciudadanía vive en medio de una crisis económica y social, con un malestar general altísimo por parte de los jóvenes, además de violencia interconfesional y, ahora, de una crisis institucional.

 

Decreto a favor de Morsi, por Morsi

Para poder englobar todos los poderes, a Morsi, aún le faltaba el judicial. Para eso, el pasado 22 de noviembre, el presidente firmó cuatro decretos que le situaban por encima de la ley: ahora ninguna de las decisiones, decretos o leyes aprobadas por el presidente podrán ser revocados por otra institución del Estado, incluido el poder judicial. Esto debilita al estamento Judicial, porqué otorga las decisiones, solamente, al presidente, o sea, él. El famoso decretado de Morsi, que es como ya popularmente se le conoce, ha hecho incendiar, nuevamente, las calles de Egipto: des de Alejandría hasta la mítica plaza Tahrir del Cairo. Ricard González pudo recoger el testimonio de un testigo: “los hermanos musulmanes pretenden apropiarse de todos los resortes del Estado y convertirlo en un estado teocrático. No hicimos la revolución para esto”. Además, según el fundador del nuevo partido Constitución, El Baradei, Morsi ha usurpado el poder estatal. Algunos profesores de derecho constitucional no han dudado en calificar el movimiento de golpe de Estado”. Hablar ahora de golpe de Estado, después de la revolución que se vivió para derrocar a un dictador que estuvo en frente del país durante más de 30 años, es reflejar una imagen decadente del país.

Para el club de los jueces; la asociación de la magistratura egipcia), el decreto es un ataque sin precedentes a la independencia judicial. El analista político de tendencia laica, Jaled Dawud, el decreto de Morsi pone en peligro el proceso de transición de la democracia y muestra la tendencia autoritaria de los islamistas”. Aún así, los jueces han atacado con el arma más poderosa que tienen en este momento: de no supervisar el referéndum para aprovar la constitución.

Los jueces no son los únicos, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha instado públicamente a Morsi para que ratifique su decreto. Así como medios de comunicación egipcios que no publicaron sus periódicos o no emitieron en televisión.

 

El Ejército y su silencio

El ejército está sentado en el banquillo a la espera de que le llegue su momento. Después de la revolución y hasta finalizar las segundas elecciones, se pensaba que el enemigo a derrotar era el Ejército. En sus altos cargos aún había personas designadas en la era Mubarak, como el fiscal general del Estado, Abdel Maguid Mahmud, que se le responsabiliza de la absolución de relevantes figuras del antiguo régimen, por Talat Abdullah.

Con las manifestaciones que empezaron a raíz del decreto de Morsi, el ejercito solo intervendría en el caso que  la situación se hubiera vuelto una confrontación violenta (cabe recordar que hubo más de una decena de muertos y más de 400 heridos). Este ha querido mantenerse neutral. Su papel es fundamental.

El ejercito egipcio recibe, anualmente, más de 1300 millones de dólares americanos, por la cual cosa se puede llegar a la conclusión que también dependen, sólo un poco, de las decisiones americanas. Morsi, parece saberlo, quizás por eso les concibió, durante los primeros de diciembre, ciertos poderes para poder sofocar las protestas. Además, cuatro días antes del referéndum, las fuerzas militares han convocado al diálogo nacional por el referéndum constitucional.

 

La constitución y su referéndum

Para poder aprobar la constitución, el gobierno la debe de someter a un referéndum que, finalmente se ha celebrado el pasado sábado 15 de diciembre. En el borrador presentado, la oposición ya se había pronunciado al respeto: no consideraban que ofreciera suficientes garantías de libertad: religiosa y de expresión e igualdad de género.

También han habido problemas con el artículo 2 de ésta, donde se define el posicionamiento que tiene el gobierno en frente de la ley islámica en el orden jurídico. Resumiendo: la identidad del país. Este artículo en concreto, ha provocado bastante polémica, puesto que los salfistas pretendían una pequeña modificación y que la SHAIRA (es como una ley musulmana, un código detallado de conducta donde influyen normas relativas como: los modos del culto, los criterios de la moral o diferenciar el bien y el mal). La Shaira no es un dogma sino un objeto de interpretación).  Para los laicos, cualquier modificación del artículo 2 sería cruzar una auténtica linea roja.

Finalmente a finales de noviembre, la asamblea constituyente votó a favor de mantener como fuente principal la legislación de “los principios de la shaira”, pero no será la única fuente de derecho. Su redacción, entonces, no se modifica. Aún así, han añadido una disposición adicional que define estos principios y especifica que incluyen todas sus provisiones. Obviamente, los laicos han rechazado esta pequeña adición.

El Estado se encuentra entre una lucha pro y anti democrática; los que están a favor y los que están en contra de las libertades y los derechos civiles.

 

Resultados del referéndum

Morsi ha ganado la primera vuelta. No se si muy atrevido decir un “contra todo pronostico”, pero me la voy a jugar. Pero cómo ha ganado si el pueblo estaba, claramente en la calle protestando por el gobierno de Morsi y por sus actos? Muchos ciudadanos relacionan el laicismo con las altas clases dirigentes del antiguo régimen de Mubarak. Aún así, el voto a favor no ha alcanzado el 60%, El próximo sábado se sabrá la dirección que va a tomar el país a partir de ahora, aunque ya se puede empezar a intuir, cuando voten las otras provincias que quedan. Al final no ha habido ninguna victoria aplastante, hay sospechas de fraude y asociaciones que piden que se vuelvan a celebrar.El borrador solo fue aprobado por el referéndum con los votos islamistas, puesto que los laicos se retiraron en forma de protesta.

La calle está revuelta, la propia ciudad del Cairo ha votado en contra. Pero todo apunta que la revolución que se hizo en el 2011, quizás, volverá a suceder. El periodista para el país, Ricard González lo dice claro: ni la democracia se construye con medidas dictatoriales ni una victoria electoral otorga el monopolio constitucional.

 

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Acerca de Mapaparicio

Opinando sobre un mundo que nunca cambia. Observo y pregunto demasiado. Hace años estudié periodismo y cooperación internacional. Fui de las que se decepcionaron con el cuarto poder y vivieron (viven) su crisis, también a modo personal. Poco a poco voy recobrando la fe en el sector, pero no en el mundo. Reflexiones de la vida en general.
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